Esta mañana, justo al abrir los ojos, me encontré con una jirafa que me estaba lamiendo la cara. Actualmente no tengo trabajo así que le puse un nombre y la saqué a defecar a la calle. Saliva es el nombre que elegí para mi nueva jirafa. Cuando la saqué a la calle llevé conmigo una bolsa de basura enorme porque, como todo el mundo sabe, las jirafas son enormes al igual que sus cacas. Creo que me estoy volviendo loco.